Obras de tierra y terraplenes

Los terraplenes y otros trabajos de movimiento de tierras, parecen ser los usos más prometedores de la escoria en la construcción de carreteras. Por una parte, los criterios técnicos de aceptación no tienen que ser demasiados rígidos; por otra parte se pueden absorber grandes cantidades de escoria en un determinado emplazamiento, lo que facilita la puesta  en práctica de medidas e inspecciones protectoras desde el punto de vista del medio ambiente.

En España, la Comunidad Autónoma de Cataluña ha desarrollado legislación sobre la valorización de escorias de incineración de RSU. La Orden de 15 de febrero de 1996, de la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de la Generalitat de Cataluña sobre valorización de escorias, define el procedimiento a seguir para llevar a cabo su valorización, las condiciones que deben cumplir las escorias para ser consideradas como valorizables, los posibles usos a los que se pueden destinar las escorias valorizables (nivelado de terrenos, terraplenes, subbases de carreteras y restauración de zonas degradadas por actividades extractivas) y los condicionantes para estos usos.

En Dinamarca, aproximadamente entre un 70-90% de la escoria de fondo se utiliza en trabajos de movimiento de tierras, y recuperación de terrenos. Hay que señalar que este país ha condicionado el empleo de las escorias en función del resultado de los ensayos de lixiviación, por delante de su composición química, así sólo aquéllas que caen en la denominada categoría “A”, asociada a menores lixiviados, pueden ser valorizadas en la forma indicada anteriormente(42).

En Francia, la norma NF P 11-300 clasifica las escorias en la familia “F6”, dentro de la clase “F” (suelos orgánicos y subproductos industriales) y permite su empleo en obras de tierra y terraplenes en función de los parámetros de naturaleza y resistencia mecánica. Esta clasificación remite a la “GTR” (“Guide Technique pour la réalisation des terrassements et couches de forme”, “Guía técnica para la realización de terraplenes y explanadas mejoradas”, SETRA-LCPC, 2000), en el que las escorias son organizadas en los siguientes grupos: “F61”: “Escorias bien quemadas, cribadas, desimantadas, con escasa presencia de sustancias solubles y almacenadas durante varios meses”, “F62”, lo mismo que “F61” pero sin envejecimiento y “F63”: “Escorias mal incineradas, sin tratamiento o con elementos solubles”. Para la ejecución de terraplenes, sólo son utilizables las clases “F61” y “F62", siempre y cuando no se empleen en zonas inundables y a menos de 30 metros de cursos de agua, así como en las inmediaciones de captaciones de agua. En explanadas sólo es utilizable la clase “F61” y siempre que no se trate de mezclas con ligantes hidráulicos, por la exposición al riesgo de hinchamiento. La circular del Ministerio Francés de Medio Ambiente de mayo de 1994 limita el empleo de las escorias a los rellenos de menos de 3 m de altura, con la condición de que en superficie exista un firme o aparcamiento, un edificio cubierto o un recubrimiento vegetal de espesor no inferior a 50 cm.