Procesado
El procesado de las cenizas dependerá de la aplicación a la que sean destinadas.
Para la fabricación de cemento u hormigón, no será necesario someterlas a ningún tratamiento, aunque se pueden someter a un proceso de molienda previo que conduce a un material más homogéneo.
Para su empleo como material de rellenos y terraplenes tampoco se requiere en principio ningún procesado especial del material. Sin embargo, si se quieren utilizar las cenizas volantes como áridos ligeros, se requieren dos procesos fundamentales: aglomeración y endurecimiento. La aglomeración se puede conseguir por agitación, granulación o compactación; mientras que los métodos más usuales para conseguir el endurecimiento son: la sinterización (que requiere temperaturas superiores a 900 ºC), método hidrotérmico (temperaturas entre 100-200 ºC en presencia de agua) y en frío (con temperaturas inferiores a 100 ºC).
La utilización de cenizas de hogar en capas de firmes requiere su cribado para eliminar las partículas de tamaño excesivo, y la eliminación mediante electroimanes de la pirita que puedan contener.
Generalmente, se hacen controles de calidad de muestras de cenizas de hogar antes de su almacenamiento temporal, cuya naturaleza y grado de control dependerá del área de aplicación. Cuando las cenizas de hogar se emplean como árido ligero para morteros y hormigón, por regla general, tienen que cumplir con las exigencias de las normas a nivel nacional y europeo. Para carreteras y terraplenes, a menudo, deben satisfacer regulaciones nacionales, además de las exigencias específicas que le pueda imponer el comprador al productor(4).