Características y clasificación de los fosfoyesos como materiales para terraplenes
La clasificación de los fosfoyesos como materiales para terraplenes, se realiza comparando sus características con las características exigidas a estos materiales según la clasificación recogida en las especificaciones del PG-3.
El contenido en finos de los fosfoyesos, material que pasa por el tamiz 0,063, es superior al 80%, son suelos no plásticos, con un contenido en materia orgánica menor del 2%, pero con un contenido en yeso superior al 5% y con un hinchamiento inferior al 5%. Con estas características podrían considerarse como materiales marginales, pero teniendo en cuenta su contenido en yeso, de 93,6% superior al 20%, hay que tener en cuenta lo que dice el artículo 330 del PG3 referente a suelos con yesos.
Cuando el suelo tiene un contenido en yeso entre el 5 y el 20%, su utilización se limita al núcleo del terraplén y siempre que se tomen una serie de medidas para evitar la disolución con posible producción de asientos o pérdida de resistencia.
Cuando el suelo tiene un contenido en yeso mayor del 20%, no debe utilizarse en ninguna zona del relleno. Su uso se limitará a aquellos casos en que no existan otros suelos disponibles y siempre que el mismo venga contemplado y convenientemente justificado en el Proyecto.
Por tanto, los fosfoyesos se deben clasificar dentro de éste último grupo, y su colocación como relleno se podrá realizar bajo el caso obligatorio de disminuir los almacenamientos de este material en unos lugares concretos, por condiciones medio ambientales.
Para admitir la colocación de los fosfoyesos en el núcleo de los rellenos de carreteras, tendrá que garantizarse que no va a penetrar el agua y que la deformación a largo plazo no va a presentar problemas. La protección frente a la penetración del agua se puede conseguir ejecutando el cimiento, espaldones y coronación del terraplén, con suelos bien graduados que al compactarse garanticen esta impermeabilidad. Además, el núcleo de fosfoyeso debe ser suficientemente compacto para evitar que pueda penetrar el agua hacia su interior, disolver los sulfatos u otros minerales, y provocar inestabilidad en el propio relleno, además de contaminar las aguas del entorno. Como una protección añadida, se debe elevar el pH de los rellenos de fosfoyesos, normalmente en torno a pH = 3,5, para situarlo por encima de pH = 5, con lo cual se mantiene baja la solubilidad del sulfato cálcico dihidrato que constituye la mayor parte de los fosfoyesos. Para elevar el pH, se recomienda la mezcla con cal.