Valorización

En muchos países europeos, incluido España, ya se utilizan equipos de reutilización en plantas de hormigón para incorporar sobrantes de hormigón, rechazos y agua residual generada en la producción de hormigón nuevo. Lo que se pretende es que la generación de residuos en las plantas sea nula, para lo cual se plantea un tratamiento “in situ” de los sobrantes y rechazos mediante unos dispositivos recicladores, pasando la totalidad del sobrante que hoy en día se genera en la planta a formar parte del proceso productivo.

Como primera medida en la gestión sostenible de los residuos que produce una planta de fabricación de hormigón está la correcta gestión del agua utilizada en planta, con el objetivo de minimizar el agua residual generada. En este sentido, la Organización Europea de Hormigón preparado (ERMCO)(9) establece recomendaciones sencillas para reducir la generación del agua reciclada:

  • Evitar el retorno de camiones debido a errores de amasado (puntual) o de tiempo de transporte mediante la automatización completa del sistema de producción, implantación de sistemas de aseguramiento de la calidad llevados por terceros y mejora de los sistemas de comunicación con los clientes. En el caso de España, todas las plantas tienen la certificación ITCPH-19 auditada.(7)
  • Utilizar agua a presión para la limpieza de cubas, y así ayudar a reducir el consumo de agua.
  • Realizar el lavado del camión introduciendo en el tambor aproximadamente 2 toneladas de árido grueso y 200 litros de agua, amasar y verter la carga directamente en el acopio de árido grueso, o si es el final de la jornada dejarla directamente en el camión reajustando al día siguiente la nueva amasada(4). Esta técnica, recogida por la Asociación Europea de Hormigón Preparado (9) no se utiliza en España. (7)

La reutilización de rechazos y hormigón fresco sobrante tiene una doble vertiente (12):

  • Beneficio económico: El hormigón rechazado supone un cierto porcentaje de la producción y su vertido lleva también asociado un coste.
  • Beneficio medioambiental: Tanto el hormigón rechazado como el agua para lavar los camiones y amasadoras, son fuente posible de contaminación y por lo tanto nocivos para el medio ambiente si no son reciclados.