Bermas en mar abierto

La función de una berma en mar abierto es absorber parte de la energía del oleaje que se aproxima a la playa, de forma que el clima marítimo sea menos severo, o bien la de modificar la dirección e intensidad del transporte local de sedimentos, con objeto de conseguir una mejora en la estabilidad de la playa. Generalmente se disponen de forma paralela a la playa, aunque la mejor disposición para cada lugar específico viene determinada por la dirección del oleaje más severo. Suelen proyectarse para estar permanentemente sumergidas, a menos que se construyan de escolleras, por lo que es posible su construcción mediante la descarga por fondo de los productos de dragado desde gánguiles permitiendo que el mismo equipo o similar pueda ser empleado en el dragado y en el vertido del material.

El proceso de erosión de la berma, cuando exista, dependerá fundamentalmente de la profundidad del agua sobre la berma y del clima marítimo. Cuando el incremento del coste para la formación de la berma es pequeño en relación a otras alternativas de vertido, la duración de la berma no tiene excesiva relevancia, especialmente si está constituida por materiales continuamente disponibles a bajo coste a partir de operaciones de dragado de mantenimiento.

La modificación del clima marítimo en las proximidades de la costa producidas por las bermas puede mejorar las condiciones para la práctica de actividades recreativas como surf, natación o vela.