Consideraciones medioambientales
En España, la vigente Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular, establece en su artículo 6 que la determinación de los residuos que han de considerarse como residuos peligrosos y no peligrosos se hará de conformidad con la Lista Europea de Residuos (LER) establecida en la Decisión 2014/955/UE de la Comisión, de 18 de diciembre de 2014, por la que se modifica la Decisión 2000/532/CE, sobre la lista de residuos, de conformidad con la Directiva 2008/98/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, conforme a la normativa específica de residuos que se apruebe, para incluir nuevos códigos o desagregar los anteriores, cuando sea necesario por su peculiar composición o peligrosidad.
Los residuos generados en el reciclaje de pavimentos de hormigón son el propio hormigón y elementos metálicos como pasadores o barras de atado. Los pavimentos continuos de hormigón armado poseen, además, considerables cantidades de armadura. Ambos residuos están incluidos en el capítulo 17 de la Lista Europea de Residuos (LER), “Residuos de construcción y demolición”, con los siguientes códigos:
- 17 01 01 Hormigón.
- 17 04 05 Hierro y acero.
Ninguno de ellos está considerado como residuo peligroso.
Desde el punto de vista medioambiental, el reciclado de pavimentos de hormigón presenta una serie de ventajas, como son la de reducir el consumo de recursos naturales y energéticos, así como reducir el impacto negativo por la acumulación masiva de escombros en vertedero.
La proporción de árido grueso en el pavimento de hormigón es tal, que la distancia de transporte del árido supone un impacto relevante cuando se realiza un análisis de ciclo de vida del pavimento de hormigón. Por tanto, técnicas como el rubblizing, la demolición y el machaqueo en la propia obra permiten la reutilización in situ del árido reciclado y aportan ventajas ambientales importantes al reducir la huella de carbono asociada.
En general, los áridos reciclados procedentes de los pavimentos de hormigón no producen un efecto negativo en el medioambiente. En caso de estar contaminados con cloruros, procedentes de las sales utilizadas como fundentes en la vialidad invernal, o por sulfatos, por haber estado en contacto con suelos que los contienen, se puede producir la corrosión de los elementos que contengan acero o fenómenos expansivos.
La alta alcalinidad de estos materiales en contacto con el agua (pH > 11) puede originar la corrosión de las tuberías de aluminio o galvanizadas en contacto con ellos. Aunque no parecen existir problemas medioambientales con los lixiviados procedentes de estos materiales, algunas jurisdicciones americanas establecen distancias mínimas entre el material apilado y los cursos de agua, debido a su naturaleza alcalina.