Propiedades químicas

La composición química de los áridos reciclados refleja en gran medida la de los áridos que constituyen el hormigón de partida. Los componentes químicos del cemento son la causa de la alta alcalinidad de estos materiales en contacto con el agua (pH > 11).

Además, si la alcalinidad es suficientemente alta se podrían llegar a dar expansiones y fisuraciones no deseadas en el hormigón fabricado con áridos reciclados. En cualquier caso, no se deben reciclar aquellos pavimentos de hormigón que hayan presentado rápidos deterioros     relacionados con reacciones álcali-sílice, por su mala calidad.

El material reciclado puede estar contaminado con cloruros procedentes de las sales utilizadas como fundentes en la vialidad invernal o con sulfatos, si proviene de ambientes agresivos o si el pavimento ha estado en contacto con suelos ricos en ellos. En el caso de los sulfatos, si no se controla el contenido máximo, se puede producir expansión y fisuración en el nuevo hormigón. En el caso de los cloruros, se pueden originar problemas de corrosión si el destino del reciclado es hormigón armado.

Si el pavimento ha estado en zonas contaminadas por derrames de aceite, combustibles o residuos urbanos, puede contener sustancias orgánicas que generen un impacto ambiental, afectando también a la hidratación del cemento y a la adherencia en los nuevos hormigones, por lo que no se recomienda el reciclaje en este caso.