Obras realizadas
Este tipo de reciclado es frecuente en los países con mayor tradición en la construcción de pavimentos de hormigón, como Estados Unidos, Alemania, Austria, Bélgica y Dinamarca, entre otros.
En Austria, donde el 40 % del total de la red de autovías y autopistas cuenta con pavimentos de hormigón, es frecuente la utilización de árido procedente del reciclado en la base del firme y en la capa inferior de los pavimentos bicapa.
Cuando en 1990 se tuvieron que reconstruir tramos antiguos de autovía (en su mayoría de más de 50 años), la Administración austriaca apostó por el reciclado de los pavimentos existentes. Estos pavimentos, de resistencias a compresión comprendidas entre 7 MPa y 10 MPa, se fragmentaron utilizando guillotinas, se llevaron a plantas de machaqueo in situ para dividirlos en fracciones. La fracción fina de 0/4 mm se extendía en una capa de unos 5 cm sobre la subbase de grava existente, y a continuación se estabilizaban los 20 o 25 cm superiores. Sobre esta capa estabilizada se extendía una capa de 5 cm de mezcla bituminosa para proporcionar un soporte resistente a la erosión y las heladas y, sobre ésta, el hormigón del firme que se ejecutaba mediante técnicas bicapa “fresco sobre fresco”, generalmente en espesores de 21 cm (capa inferior con árido reciclado) más 4 cm (capa superior de rodadura con árido natural seleccionado). Es posible utilizar el árido extraído del pavimento de hormigón deteriorado en la capa inferior de pavimentos bicapa (donde no es necesario cumplir los requisitos de textura, ruido, resistencia al deslizamiento y desgaste exigidos a capas de rodadura), si bien se limita la utilización de fracciones de arena y grava más pequeñas (por su mayor influencia en la demanda de agua y en efectos de congelación y descongelación). Está limitada igualmente la presencia de material bituminoso, debiendo eliminar todo aquel procedente del sellado de juntas.
Este concepto supone una elevada reutilización de los materiales existentes y permite incrementar el peralte de la calzada de una forma sencilla, con solo nivelar la subbase antigua antes de estabilizarla. Las primeras obras resultaron tan convincentes que, desde entonces, se ha facilitado la rehabilitación de un total de 300 km de autovía con esta técnica. En la autopista A1, principal eje de transporte del país entre las ciudades de Viena y Salzburgo, se rehabilitaron 230 km de esta carretera empleando 5,7 millones de m2 de pavimento de hormigón. Se ahorraron 1,7 millones de km de transporte de material evitando 7000 cargas de camiones (que supusieron 1447 t menos de emisión de CO2) necesarios para eliminar el material recuperado, así como los costes de material virgen, que supusieron una reducción de los costes del proyecto de un 10 % (beneficios de al menos 1,85 €/m2). El primer tramo del proyecto piloto reconstruido en 1991 sigue en uso y en condiciones adecuadas.
La Administración austriaca ha incluido en sus especificaciones técnicas para la construcción de pavimentos de hormigón en carreteras (RVS 08.17.02) requisitos específicos para la construcción de nuevos pavimentos de hormigón con material extraído de pavimentos deteriorados.
En Bélgica también se llevó a cabo una experiencia con esta técnica, siguiendo el ejemplo de Austria. Para ello, se construyó entre 2007 y 2008 un tramo piloto de 3 km utilizando el árido procedente de la demolición del pavimento en una base de hormigón compactado, construyendo sobre ella un pavimento de hormigón armado continuo. Los trabajos tuvieron lugar en la vía rápida E34 en Zwijndrecht, y se desarrollaron en dos fases: primeramente, se construyó la calzada en dirección a Gante, y posteriormente la calzada en dirección a Amberes.
En España hay una cantidad limitada de pavimentos de hormigón en carreteras, aeropuertos y puertos. Además, hasta la fecha apenas se han reutilizado pavimentos de hormigón en carreteras. En concreto, en la Autovía de Andalucía y en la Autovía A-92 se reciclaron en algunos tramos capas de base de hormigón seco compactado. Así mismo, en el aeropuerto de las Palmas se demolió el pavimento de hormigón existente mediante martillos hidráulicos, y se procesó el material en una planta dotada de machacadora primaria de mandíbulas, separador magnético y machacadora secundaria de impacto; el material obtenido, zahorra artificial, se empleó en la subbase de la nueva plataforma.
Dentro del territorio español hay experiencias de rehabilitación in situ de pavimentos de hormigón mediante técnicas de rubblizing. En la Autovía A-2, en 2018, se rehabilitó estructuralmente un tramo de 1 km de firme mixto (compuesto por mezclas bituminosas sobre pavimentos de hormigón), construyendo un firme semiflexible (constituido por capas de mezcla bituminosa, de espesor total superior a 15 cm, sobre capas granulares no tratadas). Se fresó la mezcla asfáltica de la capa de rodadura situada sobre la losa de hormigón, para demoler después mediante rubblizing la losa superior de firme hormigón de 25 cm de espesor, sin afectar a la capa inferior de hormigón magro vibrado. La extracción de pasadores resultó una tarea fácil con un buen rendimiento de ejecución. Tras el planchado del material triturado se ejecutó un riego de imprimación para extender después mezclas bituminosas como capas de base, intermedia y rodadura. Los valores del módulo resiliente obtenidos en la capa resultante del rubblizing fueron superiores a los habituales de una zahorra.
Aunque se trata de una técnica poco desarrollada en nuestro país, son muchos los proyectos de rehabilitación estructural in situ para pavimentos de hormigón desarrollados mediante técnicas de rubblizing en diferentes países de América Latina (México, Panamá, Chile, Argentina, Brasil y Costa Rica), donde se documenta su aplicación, desde el año 2009, a más de 5 millones de metros cuadrados de superficie de firme.
Existen también en España diferentes proyectos de construcción de pavimentos de hormigón en áreas urbanas que han alcanzado grados de sustitución total del árido convencional por árido procedente de residuos de construcción y demolición. En la ciudad de Málaga, por ejemplo, se ejecutó en 2011 un tramo de 1000 m de firme de la Calle Pascal colocando una capa de 20-25 cm de zahorra artificial reciclada de hormigón (0/32 mm) y otra capa de 20 cm de hormigón seco compactado con áridos reciclados de hormigón (7/25 mm). En la pavimentación del Paseo de Colón de Barcelona, en 2021, se extendieron 815 m3 de hormigón HRM-20, fabricado con un 100 % de árido reciclado procedente de demoliciones que se estima evitaron el vertido de 1600 toneladas de residuos y la extracción de igual cantidad de árido natural de cantera.