Obras de tierra y terraplenes
Los áridos reciclados procedentes de la demolición de pavimentos de hormigón pueden utilizarse en la ejecución de terraplenes y rellenos, pero esta valorización no es coherente con el principio de jerarquía, ya que existen otras valorizaciones que aprovechan mucho mejor las posibilidades de este tipo de materiales.
En España, el PG-3 (Artículo 330.3) indica que se utilizarán materiales que permitan cumplir las condiciones básicas siguientes:
- Puesta en obra en condiciones aceptables.
- Estabilidad satisfactoria de la obra.
- Deformaciones tolerables a corto y largo plazo, para las condiciones de servicio que se definan en Proyecto.
Asimismo, se permite la utilización en terraplenes de los productos procedentes de procesos industriales o de manipulación humana, siempre que cumplan las especificaciones de este artículo y que sus características físico-químicas garanticen la estabilidad presente y futura del conjunto.
También puede servir de orientación lo indicado en la norma francesa de obras de tierra (NF P11-300):
- Se debe tener en cuenta la homogeneidad, granulometría y ausencia de armaduras y contaminantes, para su empleo en terraplenes.
- Para el empleo en capas de coronación en la formación de explanadas, la norma francesa requiere la eliminación de los tamaños superiores a 50 mm y de los finos, si el azul de metileno es superior a 0,2 g/100 g de suelo seco.
Algunas administraciones norteamericanas de carreteras permiten el empleo de pavimento de hormigón demolido, siempre que no se supere un tamaño máximo (150 - 200 mm). Para evitar problemas de corrosión, estos materiales no deben estar en contacto con tuberías de aluminio o acero galvanizado por las que circulen corrientes de agua.